La Sociedad Dominicana de Oncología Médica informó que, en el país se registran unas 144 detecciones anuales y 89 muertes, mientras persisten brechas en el acceso a diagnósticos y tratamientos innovadores
En la República Dominicana, el cáncer de ovario continúa siendo una de las enfermedades ginecológicas más letales, debido principalmente a que la mayoría de los diagnósticos se realizan en fases avanzadas, cuando las posibilidades de tratamiento son más limitadas.
De acuerdo con la Sociedad Dominicana de Oncología Médica (SODOM), más del 70 por ciento de los casos se detectan en estadios tardíos, una realidad que impacta directamente en la supervivencia de las pacientes.
En el país se estima que cada año unas 144 mujeres son diagnosticadas y alrededor de 89 fallecen a causa de esta enfermedad.
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Ovario, que se conmemora cada 8 de junio, la presidenta de la entidad, doctora Ángela Cabreja, advirtió que la detección temprana sigue siendo el principal desafío, ya que no existe una prueba de tamizaje universal eficaz para la población general.
“El cáncer de ovario es una enfermedad silenciosa. Sus síntomas suelen ser inespecíficos y pueden confundirse con otras condiciones menos graves, lo que retrasa la búsqueda de atención médica”.
Entre los signos de alerta citó la distensión abdominal persistente, dolor pélvico, sensación de llenura temprana, cambios urinarios frecuentes y sangrado vaginal anormal.

Dra. Angela Cabreja
A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima una incidencia de 6.7 casos por cada 100 mil mujeres, lo que representa aproximadamente 324 mil nuevos diagnósticos al año. En América Latina y el Caribe, el promedio se sitúa en 7.47 por ciento.
Brecha en diagnóstico y acceso a tratamiento
Aunque la medicina ha avanzado con terapias dirigidas y tratamientos personalizados, como los inhibidores de PARP, en República Dominicana persisten limitaciones en el acceso al diagnóstico molecular y a estas innovaciones terapéuticas, lo que genera desigualdades en la atención.
La especialista explicó que el manejo actual del cáncer de ovario incluye cirugía, quimioterapia basada en platino y terapias de precisión, que han demostrado mejorar la supervivencia en determinados casos.
Sin embargo, advirtió que no todas las pacientes pueden beneficiarse de estos avances debido a barreras económicas, geográficas y de disponibilidad en el sistema de salud.
Factores de riesgo y prevención
La doctora Cabreja señaló que existen grupos de mayor riesgo, entre ellos mujeres con antecedentes familiares de cáncer de ovario, mama, colon o endometrio, así como portadoras de mutaciones genéticas BRCA1 y BRCA2.
También mencionó factores como la edad mayor de 50 años, la nuliparidad, la menarca temprana, la menopausia tardía, la endometriosis y el uso prolongado de terapia hormonal sin supervisión médica.
Recomendó que las mujeres con antecedentes familiares consulten a especialistas en ginecología o genética para evaluar la necesidad de pruebas genéticas y seguimientos personalizados.
Diagnóstico tardío sigue siendo la principal alerta
SODOM insistió en que la consulta ginecológica periódica y la atención a síntomas persistentes pueden marcar la diferencia en el pronóstico.
“Escuchar las señales del cuerpo y acudir a tiempo al médico puede cambiar el desenlace de la enfermedad”, enfatizó Cabreja.
La entidad reiteró su llamado a fortalecer las políticas de salud pública, mejorar el acceso a diagnósticos oportunos y garantizar tratamientos de calidad para todas las mujeres, sin importar su condición socioeconómica
