Cada nuevo feminicidio parece durar apenas unas horas en la conversación pública. Ocupa titulares, genera indignación, se comparte en redes sociales y, poco después, otro caso ocupa su lugar. Pero cuando se juntan todos los nombres, la dimensión del problema cambia.
50 mujeres han sido asesinadas en República Dominicana los primeros siete meses del 2026, presuntamente a manos de sus parejas o exparejas. La cifra coloca al país a solo cinco casos de alcanzar los 55 feminicidios registrados durante todo 2025, cuando aún restan casi cinco meses para que concluya el año. Es una realidad que contrasta con otro dato que también ha ocupado titulares en las últimas semanas.
Mientras la Policía Nacional sostiene que la tasa acumulada de homicidios descendió a 7.09 por cada 100,000 habitantes, una de las más bajas reportadas en los últimos años, los feminicidios continúan apareciendo, uno tras otro, en distintas provincias del país.
Julio volvió a dejar una lista de nombres
Solo durante julio, nueve mujeres fueron asesinadas en hechos atribuidos a sus actuales o exparejas. El mes comenzó con el feminicidio de Yissel Jiménez, de 28 años, en Arroyo Salado, Cabrera. Doce días después, el hombre señalado como responsable fue encontrado muerto cerca del lugar donde ocurrió el crimen.
Luego vinieron María Selmo Pierre, en Santo Domingo Norte; Maricarlin Yunerkys Acosta Almánzar, en Villa Mella; Darine Espinosa Asencio, en San Cristóbal; Catherine Rosario Gutiérrez, en Nagua; Lissette Noemí Almonte Peña, de apenas 18 años, en Santiago; Marilin Josefina Abad de la Cruz, en Verón; Génesis Portorreal Prandy, de 15 años, en Santo Domingo Este; y Dahiana Paulino Santo, en la provincia Duarte. Las edades cambian. Las provincias también. Pero el desenlace termina siendo el mismo. En varios de los casos, los presuntos agresores fueron arrestados. En otros, se suicidaron tras cometer el crimen.
No es un hecho aislado
Julio no fue una excepción. En junio fueron asesinadas cinco mujeres. Antes, mayo había encendido todas las alarmas al convertirse en uno de los meses más violentos del año, con 13 feminicidios, la cifra mensual más alta registrada hasta ese momento. La secuencia evidencia que la violencia contra las mujeres no responde a un episodio aislado ni a una concentración en una sola zona del país. Se repite en distintos puntos del territorio y continúa dejando víctimas prácticamente cada semana.
El propio Gobierno reconoce el aumento
La ministra de la Mujer, Gloria Reyes, admitió el pasado 18 de julio que durante este año se ha producido un incremento tanto en las denuncias por violencia de género como en los feminicidios.
Según explicó, el Ministerio de la Mujer trabaja junto a la Policía Nacional, el Ministerio Público y el Poder Judicial para fortalecer la prevención y mejorar la capacidad de respuesta antes de que la violencia escale hasta un desenlace fatal.
«Estamos articulando a todas las entidades para llegar a tiempo, no cuando ya sea lamentable», afirmó la funcionaria.
También señaló que el mayor esfuerzo del Estado está concentrado en fortalecer los programas de prevención, educación y sensibilización.
Agosto también comenzó con sangre
El calendario apenas marcaba los primeros días de agosto cuando otras dos mujeres pasaron a formar parte de esta lista. Con ellas, el país alcanzó los 50 feminicidios en poco más de siete meses. Detrás de esa cifra hay madres, hijas, hermanas, adolescentes y familias que seguirán contando el tiempo de otra manera: antes y después del día en que la violencia les cambió la vida. Y mientras los indicadores oficiales celebran la reducción de los homicidios, la violencia machista continúa escribiendo una estadística paralela, una que todavía no encuentra la forma de dejar de crecer.
