Santo Domingo.-Kevin Dariel Germán Troncoso, confeso participantes en el asalto a la vivienda del cantante Julián Oro Duro, reveló que el asesino de la esposa del artista, Zeneida Socorro Castillo, se sentó en la sala a conversar con ella y que ésta hasta un jugo de limón le preparó, porque le conocía perfectamente y había familiaridad entre ellos.
Afirmó que el asesino llamó Zenaida por su nombre, por lo que ella procedió a abrirle la puerta y entabló con él una conversación que evidenciaba que se conocían muy bien.
Explicó quien planificó el asalto fue un ex chofer del cantante.
En el audiovisual grabado «Apogeo TV», antes de entregarse a la justicia, Germán Troncoso explicó que la persona que mandó a hacer el asalto y la que entró a la propiedad eran conocidos de la familia.
Dijo que, desconocía el plan, porque, inicialmente, fue contactado para trasladar en su motocicleta a un hombre cuya identidad desconocía, por la suma de RD$20,000.
Según su versión, fue puesto en contacto con varias personas antes de trasladar a un hombre hasta la residencia de Zeneida.
Dijo que mientras estaba en la peluquería de su hermano pasadas las 2:30 de la tarde, un amigo de su pariente conocido como “Peña”, quien también “era militar”, le dice que un tío suyo quiere hacer algo y necesita a una persona que lo lleve y lo espere en un lugar, contrato que aceptó.
Al supuesto tío, Germán Troncoso lo describe como una persona “pequeña, fuertecita, blanquita, calvo”, de entre 30 y 40 años.
Este hombre le entregó 500 pesos para que le echara gasolina a su motor, solicitándole que buscara un casco, se pusiera un abrigo y ambos (Peña y el tío) le indicaron que recogería a un hombre en la circunvalación de La Victoria.
Este hombre también tenía un pasamontañas y un chaleco; cuando lo recogió, éste le indicó que fueran a la Ciudad Juan Bosch, hasta llegar a la casa de Julián Oro Duro.
“Él la llamó tres veces en la puerta: ‘Zeneida, Zeneida’. Cuando ella llegó, ella lo conoció de una vez. Cuando ella salió, le dijo: ‘Oh, ¿y tú?’. Ella abrió la puerta, él entró y me dijo: ‘Ven para el motor para aquel lado y entra’”.
Dijo que, por la forma, ambos se conocían desde hace mucho, ya que hablaron de varios temas, incluyendo sobre Julián Oro Duro.
Explicó que Zeneida les preparó un jugo de limón y cuando ella llevó los vasos a la cocina y retornó a la sala, el hombre le pegó con un florero en la cabeza, cayendo ella al piso.
Luego, la ahorcó, sacó un cuchillo y la ultimó, diciendo: “eso es para que nadie hable”. Tras eso le quitó las llaves de la casa y cerró la vivienda.
Germán Troncoso contó que, al cometer el crimen, el asesino le escribió al “contacto” y le dijo “ya”.
Ese contacto, supuestamente es “el que me dio los 500 pesos para la gasolina; ese contacto me rumoró Peña que era chofer de él, del artista”.
Desde el teléfono, el supuesto tío daba órdenes de ir al primer cuarto, donde “hay una maleta azul pequeña; ahí está el dinero”. Sacaron “todos los dólares que había” y una manilla “grande de 200 mil pesos”, además de prendas.
“Cuando él cogió lo que cogió, él le escribió y le dijo: ‘Nos vamos’.
El le respondió, ‘No, tú sabes cuál era el objetivo”, refiriéndose a la cadena de Julián Oro Duro, por lo que procedieron a esperar que él llegara alrededor de la 1:05 de la mañana.
Afirmó que a la madre de Zeneida la entraron en una habitación y la trancaron, y la señora tocaba constantemente la puerta.
Mientras esperaban a Julián el “tío” le escribió y le dijo: “Ya él va bajando”.
Cuando Julián Oro Duro entra, el hombre le golpeó con varias veces con un objeto fuerte, de madera.
“Le dio con eso entre las cejas, repetitivamente, como dos o cuatro veces” con un muñeco de palo de caoba y le preguntó dónde está la cadena, por lo que el artista le indicó que estaba en el bulto.
Explicó que el asesino el “sacó una cinta que él tenía en el bolsillo y le amarró las manos, pero no se la amarró bien y le amarró los pies con unos cordones”.
Le quitaron la cartera, el teléfono y salieron de la casa. En el cruce de La Victoria, en la circunvalación, Germán Troncoso fue desmontado del motor por el otro hombre, quien le tiró 20 mil pesos al suelo y se fue en el vehículo.
