El huracán dejó una huella imborrable en la República Dominicana, con miles de vidas perdidas y una devastación sin precedentes

Hace 47 años, República Dominicana enfrentó uno de los fenómenos atmosféricos más devastadores de su historia. El huracán David, de categoría 5, tocó tierra cerca del mediodía del 31 de agosto de 1979, entre Haina y San Cristóbal, con vientos estimados en 240 kilómetros por hora.

Su paso dejó miles de muertos, cientos de miles de personas sin hogar y cuantiosas pérdidas materiales.

Pero, más allá de las cifras que registran los informes de la época, David dejó recuerdos que permanecen en quienes lo vivieron. El miedo ante el estruendo del viento, las viviendas destruidas, la falta de electricidad, la búsqueda de refugio y los días de incertidumbre forman parte de una memoria que, casi cinco décadas después, todavía puede reconstruirse a través de sus protagonistas.

Diario Libre recoge las voces de algunos de sus colaboradores para conocer cómo vivieron aquel 31 de agosto y los días que siguieron a la tragedia.

Por Admin

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